El trabajo invisible de las familias
Las mujeres, y a menudo las mujeres de color, asumen gran parte de la carga económica y emocional cuando un ser querido está en prisión. Jo Kreiter, una coreógrafa de San Francisco cuyo marido estaba en la cárcel, lo expresó con claridad: «Una de las cosas que es absolutamente cierta en Estados Unidos es que las mujeres son el sistema de reinserción».
Cassandra Butler lleva casi dos décadas cuidando de sus seres queridos que están en prisión. Una sola visita de fin de semana puede costar entre 800 y 1000 dólares. Cada año gasta unos 600 dólares en pagar el vuelo de su sobrina desde Texas a Washington para que pueda visitar a su padre una vez al año. Esa es la realidad de esta labor, y la mayor parte de ella no se remunera ni se ve.
La asistencia especializada es importante
El cuidado personal general es fundamental, pero las familias afectadas por el encarcelamiento suelen necesitar un apoyo especializado. 300 Letters es una organización sin ánimo de lucro que ofrece servicios de salud mental diseñados específicamente para estas familias. Fue fundada por Amanda Tarver, una exreclusa, y se centra en el aspecto emocional y psicológico de este proceso.
Tarver explica por qué: «En cuanto volví a casa, me di cuenta de que no existían recursos centrados en el aspecto emocional e interno de lidiar con el hecho de tener un familiar encarcelado». Y añade: «Me llevó años descubrir que los hijos de padres encarcelados tienen seis veces más probabilidades de acabar también en prisión». 300 Letters ofrece grupos de apoyo, asesoramiento y recursos destinados a romper ese ciclo.
Consejos prácticos para tu propio cuidado
- Busca un grupo de apoyo o un terapeuta que entienda lo que supone el encarcelamiento
- Establece unos límites al tiempo y la energía que dedicas cada semana a las tareas relacionadas con la cárcel
- Incorpora pequeñas prácticas de mindfulness: un paseo, unos minutos de respiración, un rato al aire libre
- Mantén el contacto con los amigos que te llenan de energía, no solo con aquellos que necesitan algo
- Cuida el sueño, el ejercicio y la alimentación. No son cosas secundarias.
- Ponle nombre a lo que llevas a cuestas. Tu trabajo es real, aunque nadie lo vea.
Conexión y cuidado, juntos
Pelipost cree que mantener el contacto con tu ser querido que está en prisión y cuidar de ti mismo forman parte de un mismo proceso. Enviar fotos y tarjetas ayuda a que tu ser querido se sienta conectado. Recurrir a grupos como 300 Letters te proporciona los recursos necesarios para seguir adelante. La fortaleza no consiste en hacerlo todo solo, sino en saber cuándo pedir ayuda.
Descubre más sobre el apoyo en materia de salud mental centrado en la familia en 300 Letters.